viernes, 7 de septiembre de 2012

La Vida Burguesa y La Mentalidad Ortodoxa: La Importancia de los Profetas (2006)



Extracto del artículo escrito por P. Rafael (Matt Johnson) y traducido por Marcos. Título original: “Bourgeois Life and the Orthodox Mind: The Importance of the Prophets (2006)”

Él (profeta Amos), como todos los demás profetas, condenó severamente a aquellos seudo-religiosos pretenciosos de su tiempo, quienes pensaban ser justos mientras se comportaban como paganos.

Las instituciones del capitalismo burgués son incompatibles desde su raíz con la vida del Cristianismo Ortodoxo.

La esencia del “modernismo” entre la mitad de los conversos en América consiste en un secularismo básico: la reducción de las verdades de la Fe Ortodoxa al lema de “ser bueno” así como la marcada negación de permitir que las verdades de la fe penetren los recovecos más recónditos de nuestras vidas, salvo en las maneras más fáciles.

“Bondad” y “santidad” son dos cosas diferentes la una de la otra que en muchas vces entran en conflicto entre sí. San Juan Bautista, Jeremías y Elías fueron santos, mas no buenos según los estándares de la clase media tanto de aquél entonces como de la actual. Fueron personajes severos, críticos, condenatorios, violentos e intransigentes: anti-liberales en todos los grados. Fueron condenados por sus propias generaciones infieles y fueron exiliados, asesinados o de muchas maneras maltratados. Los Ortodoxos podríamos esperar otro tanto de eso, como el mismo Cristo lo promete.

El Antiguo Testamento es la base moral, social, política y económica del Cristianismo, mientras que el Nuevo Testamento se vuelca sobre la identificación de Cristo con el Padre y la construcción de la Iglesia en torno a dicha verdad. La misión de Cristo se basa en dicha identificación además de incluir ciertas dispensaciones específicas de la Ley Antigua sin que esto sea un rechazo completo (incluyendo por supuesto, los 10 mandamientos). El firme conocimiento del Antiguo Testamento es absolutamente necesario para entender a Cristo.

Uno de los motivos por el cual los semi-conversos rechazan leer el Antiguo Testamento es que los profetas, quienes serían verdaderos modelos de masculinidad ortodoxa para nuestros tiempos modernos, difieren en todo modo concebible con la vida burguesa actual. Aquellos hombres fueron revolucionarios y nunca aceptaron ningún trato entre Baalismo y Yahvismo. Claro está, las ideas detrás de los ritos de fertilidad del Baalismo son idénticas a las que se encuentran detrás la modernidad y todas sus instituciones.

En otras palabras, los modernistas no pueden aceptar el Antiguo Testamento sin rechazar su propio estilo de vida.

Los profetas fueron todo aquello que la clase moderna actualmente condena. Fueron solitarios, intransigentes en su retórica, descuidados en cuanto a su propia seguridad, sin preocupación alguna por su prestigio financiero o social; en una sola palabra, “irracionales” según los estándares Baalistas y modernos. Mientras que muchos pseudo-Ortodoxos se dan por satisfechos siendo “buenos” y definiéndose únicamente en términos negativos (no somos asesinos, falsificadores, contrabandistas, abusadores infantiles y por lo tanto somos “buenos”) los verdaderos Ortodoxos luchan por alcanzar la santidad.

Los verdaderos Ortodoxos, sin embargo, deben luchar para alcanzar esa santidad, y para llegar a ese punto debemos siempre tener en mente el ejemplo inspirador de los profetas, huyendo de la clase media y su ideología, luchando en ascetismo según nuestras fuerzas lo permitan.

Las instituciones del baalismo son perenne en cuanto a que representan la naturaleza en su forma más baja, una serie de fuerzas “ciegas” a ser manipuladas por el individuo para su lucro personal. Esta es la base de la economía y la ciencia modernas. A medida que Israel y las sociedades modernas pasaron a ser comunidades bien establecidas y ricas, las instituciones del baalismo se hicieron de más en más atractivas, dado que sólo prometían éxito en su mundo.

A medida que los pseudo-ortodoxos pasan de la iglesia al corredor de bolsa o al abogado oportunista, los Israelitas pasaron de su templo ancestral a aquél de Baal, pidiendo favores de acuerdo a su pasión dominante: sexo, dinero, poder, reputación.

En el Baalismo, el sacrificio de niños existía como medio de asegurarse el éxito y el progreso, tal como en nuestras sociedades modernas donde el aborto es un sacrificio para asegurarse el éxito personal y el triunfo profesional.

La tecnofilia del baalismo en sí demanda sacrificios, como se ve en la sociedad moderna, donde el advenimiento del automóvil y las supercarreteras han llevado a un estimado de 1.2 millones de muertes por año en todo el mundo, siendo el tamaño de la población del estado de Nebraska. Pero dado los beneficios que dichos avances traen a la población, éste enorme sacrificio es tolerado y considerado “inevitable”. En otras palabras, la forma de sacrificio ha cambiado, de ser un sacrificio ritualizado como en Canáan, ha pasado a ser simplemente parte de la vida social y contemporánea, como en el mundo moderno.

Consistentemente, el verdadero Israelita (de quienes los verdaderos Ortodoxos son descendientes espirituales directos) se encontraba continuamente en guerra, crítico e intransigente, contra la prostitución y perversión del Yahvismo, y en contra de su confusión material y conceptual con el baalismo. El Yahvismo puro, fue una religión básicamente nacionalista, igualitaria y comunal de limpieza espiritual y adoración correcta, mientras que el baalismo se posiciona meramente como una forma de control sobre la naturaleza para obtener beneficios personales. No debía existir ningún tipo de compromiso con esto, según los profetas, sin importar lo que las autoridades y el dinero inteligente tuvieran que decir.

En los tiempos modernos, ambas ideologías de poder, el liberalismo y el conservadurismo, sirven al baalismo, en la medida en que los conservadores buscan relacionar la justicia económica con la mistificación del “libre mercado” (en sí una fuerza divina, una especie de Baal en su propio derecho), los liberales buscan la destrucción de los lazos familiares en aras de la liberación del individuo, tomando al aborto y la negligencia infantil como sus sacrificios aceptables.

Como siempre, la iglesia permanece sola, aislada en una tierra extranjera y heterodoxa, mientras se le obliga a ver cómo la mayoría de su clero y élite se comprometen con ciertas ideologías y partidos de moda.

Los profetas, como siempre, no solamente escribieron sus condenas. También, de manera muy literal y para utilizar una frase moderna “se plantaron en la cara” de la clase gobernante condenándoles en los términos más agudos y fuertes imaginables. Escupieron en la cara de la prudencia y moderación de la clase media. Fueron poseídos por el espíritu de Yahvéh, siendo por ende motivados a dejar toda precaución de lado como resultado.

El pseudo-ortodoxo, atomiza su vida y por ende adolece de integridad. Su vida económica se encuentra aparte de su vida religiosa, parte debido a intereses propios y parte debido a su ignorancia sobre las enseñanzas proféticas y ascéticas. Ultimadamente, el modernista es un individuo secular que a lo mucho, mantiene cierto respeto todavía por la iglesia y sus instituciones.

La Ortodoxia es íntegra en el sentido en que unifica todos los elementos de nuestras vidas bajo la guía del Espíritu. Es su desconexión la que unifica el criticismo de todos los profetas.

Los profetas denunciaron la desigualdad económica, o más específicamente, la estratificación de la sociedad entre la masa de pobres y los pocos ricos, y éstos pocos ricos, con el fin de salvaguardar su riqueza, se tornaron hacia los cultos de fertilidad. En Estados Unidos, el 40% de los trabajadores controla el 0.2% de la riqueza nacional, mientras que un 5% de personas controlan casi el 60% del ingreso nacional (En México y Latinoamérica, éstos porcentajes son más agudos todavía).

Los profetas denunciaron el adulterio. En los Estados Unidos, de acuerdo a encuestas realizadas a fines de los 90’s, entre el 60% y 70% de los hombres casados engañaban a sus esposas. Oportunamente, el Journal of Family Psychology (Periódico de Psicología Familiar) publicó en el 2001 un artículo que indica que “aquellas personas que ganan $75,000 USD o más (por año), son 1.5 veces más propensas a tener una relación extramarital que aquellas personas que ganan $30,000 USD o menos (por año). En otros términos, el adulterio es un pasatiempo de ricos.

Los profetas condenaron la fornicación; en los Estados Unidos una encuesta de la organización Pew mostró que solamente el 35% de los estadounidenses calificó a la fornicación como “moralmente mala”.

Las pasiones no conocen de límites, en el sentido en que nunca serán satisfechas; el poder es solamente el medio para obtener más poder. Moralmente hablando, son pocas las diferencias existentes entre la pasión de poder sobre los trabajadores, la pasión de poder sobre los ciudadanos y la pasión sexual de dominar a otra persona. Por ésta razón, el Régimen financia tanto a organizaciones socialmente liberales como a aquellas de libre mercado o conservadoras; ya que la pasión por obtener ganancias en el mercado no difiere significativamente de la pasión por el placer, digámoslo así, en un ámbito más personal. Lo que significa en términos proféticos que la última palabra del Régimen ha sido pronunciada.

Scott escribe lo siguiente al tratar las diferencias entre la adoración a Dios y la adoración a un señor o jefe supremo: “El Yahvismo buscaba el bienestar de la gente como un todo y la distribución en términos de justicia y amabilidad, mientras que el énfasis en el baalismo se coloca sobre la máxima producción posible y la acumulación de riqueza privada.” (176) Dado lo anterior, es de entenderse que la “nación es el pueblo constituido por la alianza y que se caracteriza como tal por la ética social contenida en dicha alianza”. Como verdaderos Ortodoxos, somos el pueblo de la alianza, por lo tanto, representamos al vestigio caracterizado por Isaías y Sofonías como aquellos animados por las palabras de los profetas y tipificados en lo que las clases medias llamarían fanáticos o en otras palabras, aquellos que rehúsan comprometerse con el Régimen porque sería lo más prudente. El vestigio es odiado por el mundo y éste odio puede ser encontrado en los medios, páginas y libros burgueses. Seremos acosados y atacados, sobre todo por el clero que pareciera ser amado por el mundo, que van de éxito en éxito y se encuentran muy conformes con el estado de las cosas. Sin embargo, Dios promete a través de todo el cuerpo profético que sin excepción, esa gente será quemada y su mundo será destruido.

Por lo tanto, no existe desconexión verdadera entre la adoración baalista al dinero y las fuerzas materiales (cuyo fetiche es el dinero) y la noción de que “todos adoramos al mismo Dios”, mantra favorito del Régimen. Adicionalmente, el Dr. Scott sin verdaderamente quererlo, provee la definición de la resistencia actual en un contexto profético:

El modernista ortodoxo, casi siempre, no es hipócrita conscientemente. Sin embargo, mantiene la religión y la ética en compartimentos separados, y como tal, es incapaz de discernir entre el bien y el mal. Muchos modernistas creen verdaderamente que están adorando a Dios y verdaderamente quisieran seguir la tradición. Desgraciadamente, uno sólo de entre mil tiene idea del esfuerzo que eso supone en la realidad.

Una de las grandes causas de la ira profética fue la ciudad comercial de Tiro. Tiro combinaba la ética de Nueva York y el renacimiento de Florencia en un paquete completo. Su dios era el dios de la fertilidad por supuesto, mismo que es el consentido de los satanistas actuales: Moloch (algunas veces escrito como Melkart) el devorador de niños. Israel comenzó a imitar conscientemente a éste grupo de marineros talentosos y tecnofílicos, llevando así a las duras y extremas condenaciones hechas por el profeta Elías. El problema de Elías fue tal que los fieles comunes no distinguían entre Yahvé y Moloch; tal como hoy en día, los modernistas no pueden distinguir a Yahvé de Alá (o cualquier otra deidad pregonada por los modernistas). Elías, dando de nueva cuenta una bofetada en la cara a la prudencia de la clase media, fue forzado a llamar al fuego de los cielos para terminar con los sacerdotes del culto tirano.

Una rápida lectura sobre los textos bíblicos nos mostrarán que Yahvé exigió que los imperios capitalistas de comercio internacional no solamente fueran reprendidos, sino que fueran eliminados. Fue esta mentalidad la que condujo a la adoración del dinero y el poder, proveyendo para ello un contexto legal de vivir dentro de la naturaleza “ciega” de las fuerzas sociales y el poder.

Es muy fácil para aquellos que toman la religión y la historia por sentadas, aprender de los baalistas e imitar sus caminos. La pobreza relativa de los yahvistas lleva en muchos casos a un complejo de inseguridad, teniendo por resultado una mentalidad ecumenista que busca “tierra común” entre Yahvé y Moloch.

En el caso de la Iglesia Ortodoxa, una pequeña y débil presencia busca aceptación de los heterodoxos al ser invitados a sus conferencias y seminarios, sonriendo y saludando de mano a los herejes bien financiados y “aprendiendo de ellos”.

Pronto, el actual y caído liderazgo ortodoxo recibirá bonos por parte de los financiadores corporativos del Concilio Mundial de Iglesias y los profesores de teología darán clases en seminarios mundialmente reconocidos. Habrán logrado la aceptación que siempre desearon, pero con un costo de por medio. Cristo dice de ésta gente: “Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas y aman las salutaciones en las plazas y las primeras sillas en las sinagogas y los primeros asientos en las cenas” (Marcos 12:38-39). ¿Cómo aclararon entonces los profetas la naturaleza de la adoración a Dios? Scott nos da una respuesta preliminar: “Su objeto no es asegurar la vitalidad física, el poder o la protección, sino el mantener la relación con Dios que tiene como consecuencia principal la vitalidad espiritual y moral de la gente. Expresa sumisión a la voluntad divina y no al esfuerzo humano de obtener los objetos de su deseo… No altera el hecho ni condición de la existencia humana, sino que le permite encontrarse con ellas cara a cara en seguridad y esperanza (196-7). Lo que significa, en términos crudos, que Dios no es la máquina expendedora cósmica que sus devotos quieren creen que es.

En suma, el mundo moderno se encuentra basado en la misma esencia del baalismo, la creencia en el nominalismo epistemológico, la manipulación de las fuerzas naturales para el lucro personal (que además, incluye tanto a la magia como a la ciencia), la justificación de la estratificación social por clases, el legalismo y su litigiosidad, la religión ecuménica, el individualismo (la consecuencia necesaria del nominalismo), el gobierno republicano, la centralización del poder político y financiero, el sacrificio continuo de vidas humanas en el nombre del progreso, el fetichismo a las mercancías, la decepción, las sociedades secretas, la atomización moral y el lujo. Esto es la Ilustración en su esencia, lo que significa que es un mero “Renacimiento” del paganismo antiguo de fertilidad, salvo que fetichizado como progreso y/o ciencia.

* * *

El Padre Rafael (Matt Johnson) es sacerdote ortodoxo en los EEUU, originario de Nueva Jersey. Estudió su maestría en la Universidad de Missouri y recibió su grado de doctorado por parte de la Universidad de Nebraska. Experto en historia rusa, ha publicado varios artículos en varios idiomas, relacionados con el nacionalismo de pequeños estados como Serbia, Irlanda y Ucrania y su relación con la vida agraria. Además de ser un fuerte crítico del modernismo, su trabajo se ha concentrado en el papel que desempeñan ciertos nacionalismos ortodoxos y la misma Iglesia Ortodoxa desafiando al Nuevo Orden Mundial.

sábado, 2 de junio de 2012

ÍCONO DEL PENTECOSTÉS


CONMEMORACIÓN DE LOS DIFUNTOS EN LA IGLESIA ORTODOXA


En la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia Ortodoxa, existen dos días en los cuales conmemoramos a los difuntos.  El primer sábado de las Almas corresponde al sábado antes del Domingo del Juicio Final o de la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo, periodo previo a la Gran Cuaresma. 

Como sabremos, la Segunda Venida de Jesucristo será aquél día en que nos postraremos ante el trono del Único Divino, y en el cuál seremos juzgados por todas nuestras acciones.  Por esto, en ese sábado de almas previo al Domingo del Juicio Final, pedimos la intercesión y misericordia de nuestro Salvador no sólo para llevar una vida que sea para gloria de Él, sino también para que muestre su misericordia sobre nuestros hermanos ya partidos, otorgándoles un descanso sin fin.

El segundo sábado de Almas (ψηχοσάββατο, psijosábbato en griego) en el cual conmemoramos a nuestros difuntos corresponde al sábado anterior a Pentecostés.  El Pentecostés es nuestra fiesta de aniversario como iglesia aquí en la tierra y como tal, somos iglesia militante los que estamos de paso por ésta tierra; e iglesia triunfante son aquellos hermanos que ya han partido.  Ambas, militante y triunfante, somos parte del cuerpo de Cristo y no podemos celebrar la Divina Sabiduría que viene de Dios por Su Espíritu Santo sin tomar en cuenta ésta parte tan importante de la iglesia: los difuntos.

En éste sábado previo al Pentecostés, los cristianos ortodoxos elevamos nuestras oraciones por todos nuestros difuntos: familiares, amigos y desconocidos, dando testimonio de la inmortalidad del alma y la indivisibilidad de la iglesia.  La muerte fue vencida en Cristo Jesús y ya no nos separa, todos somos un solo cuerpo en Cristo.

Que Dios tenga piedad de todos los fieles cristianos ortodoxos y de sus familiares y amigos ya partidos.  Que Dios nos conceda sabiduría para los que seguimos en ésta tierra, seguir con rectitud y amor sus mandatos.  Que Dios conceda su descanso a sus siervos ya partidos.

¡Que su Memoria sea Eterna!

Marcos
Hipodiácono.

viernes, 1 de junio de 2012

El Peligro que Corren las Parroquias


En días pasados, he estado buscando algo de material que me ayude a organizar las actividades de una pequeña capilla para atender y fortalecer a una pequeña comunidad (muy pequeña en verdad) en cuanto al trabajo pastoral, de fe y testimonio que como cristianos ortodoxos, debemos presentar en la sociedad en la que vivimos.

La parroquia es la iglesia local.  Es ahí a partir de donde podemos ofrecer la Iglesia a las personas que la buscan, análogamente a la manera en cómo Jesucristo se entregó por ella misma.  Para ello, tendríamos que contar con una organización básica que nos permita hacer trabajo de apostolado en un país en donde la Fe Ortodoxa es prácticamente desconocida.  De ahí que se necesite la confluencia de ideas de varios de los parroquianos sobre cómo llegar a la demás población con el mensaje del Evangelio de nuestro señor Jesucristo; programar actividades que involucren a la sociedad en búsqueda de un bienestar en común y que a final de cuentas, les haga la vida más simple y cercana al Creador de todos nosotros.

En éste ejercicio de organizar nuestros esfuerzos, corremos un gran peligro que es el de caer en la secularización de nuestra propia parroquia.  Vemos parroquias en países de origen no ortodoxo con mayor presencia de diáspora ortodoxa que el nuestro (como los EEUU o Canadá) que cuentan con una vida parroquial bastante bien organizada: consejos parroquiales que se reúnen mensualmente, sociedad de damas, sociedad de adolescentes, bingos, rifas, tesorerías, etc. y uno pensaría que esa sería la meta a seguir. 

Sin embargo, éste tipo de organización al que se ha llegado en dichos lugares ha abrazado la secularización: muchas de las veces, estos aspectos organizativos llegan a ser más importantes que la misma Iglesia en sí, más importantes siendo que lo único más importante es adorar en cuerpo, mente y espíritu a Dios.  Cualquier otro aspecto parroquial que pierda de vista ésta verdad eminente se encuentra fuera del camino de la Ortodoxia.  Cuando la venta de íconos, komboskinis, boletos para rifas y pollocoas se hacen más importantes que la Recta Adoración a Dios, sabremos que hemos secularizado a nuestra parroquia.

La clave que justifica la reunión de dos o más personas es alabar el nombre de Dios.  El fin de la Iglesia conformada por nosotros es el de dar testimonio de nuestra Fe y entregarse de la misma manera en que Jesucristo se entregó por nosotros.  Cualquier otro fin que se busque es vano y secundario a éste primero que se anuncia: proclamar el Evangelio, camino de salvación, de nuestro señor Jesucristo.

Que sea la organización parroquial un instrumento para llevar y vivir la Fe a los hogares ortodoxos y acercar a aquellos que aún no la conocen; sea ésta para expresar un testimonio perdurable y permeable a toda la sociedad en que vivimos y sea ésta para fortalecernos por medio de acciones en las enseñanzas del Evangelio de Jesucristo.

Gloria a Dios por todo,

Marcos
Hipodiácono.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Oraciones Durante el Embarazo

¡Hola a Todos! Desde hace tiempo que he estado buscando algunas oraciones para rezarlas durante el embarazo, he aquí que encontré algunas y las comparto con Ustedes.

PRIMERA ORACIÓN
Maestro, Señor Jesucristo Dios nuestro, origen de vida y de inmortalidad, te damos gracias a Ti quien nos ha unido en matrimonio para ser partícipes de tu gracia y bendiciones. A ti rendimos gloria, oh Maestro, quien nos ha dicho: “Creced, multiplicaos y poblad la tierra”. Te damos gracias y te pedimos: bendice el fruto de nuestros cuerpos que Tú nos has obsequiado, muestra Tu misericordia sobre él y vivifícalo con tu Espíritu Santo. Permite que su cuerpo crezca en salud y sin falla alguna, te pedimos le concedas miembros bien formados. Santifica su cuerpo, mente, corazón y demás partes de su interior. Otorga a éste infante sabiduría y temor de Ti; desígnale un ángel guardián fiel para su alma y cuerpo. Cubre, protege, fortalece y preserva a éste hijo en nuestras entrañas hasta la hora en que le mandes nacer; mas no le ocultes en el vientre de su madre, pues Tu con tus manos le has preparado. Tú le has dado vida y aliento; oh Señor Jesucristo, te confiamos a éste niño en Tus manos todopoderosas. Impón Tu mano llena de gracia sobre él, santifícalo con tu Espíritu Santo y renuévalo para la vida eterna, que sea partícipe de tu Reino. Amén.

SEGUNDA ORACIÓN
Siempre misericordioso Cristo Dios nuestro, acuérdate y presérvanos a nosotros tus Siervos, lejos del temor y los malos espíritus, que buscan destruir el trabajo de Tus manos. Cuando la hora y el tiempo sean propicios, otórganos liberación de acuerdo a Tu gracia. Míranos con misericordia y libera a tus siervos del tormento. Aligera las dificultades de nuestro embarazo y otórganos fortaleza para dar a luz a éste niño lo que conseguiremos con tu ayuda Trina Todopoderosa. Esta es tu maravillosa creación, el poder de tu omnipresencia, el trabajo de Tu gracia y misericordia. Amén.

TERCERA ORACIÓN - A la Teotocos Madre de Dios
Reina nuestra misericordiosa y esperanza nuestra, oh Madre de Dios, alegría de los que sufren, intercede por nosotros débiles y ruega a tu Hijo, Jesucristo Dios Nuestro, que aligere el tiempo de nuestro embarazo y que satisfactoriamente resuelva las dificultades de tus Siervos indignos durante éste tiempo; que Tu bendición sea sobre el infante que está por nacer de nuestra carne. No tenemos ninguna otra ayuda ni esperanza sino en ti, oh Madre de Dios, para que nos preserves y nos cubras a nosotros y a nuestro hijo. Mediante tu protección y ayuda, oh Teotokos, somos salvos y recibimos la gloria, la cual agradecemos, del Único Dios en Trinidad y Creador de todo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Encíclica Patriarcal con motivo de la Natividad de Cristo - Diciembre de 2011

20 de diciembre de 2011


PATRIARCADO ECUMÉNICO

Prot. No. 1192


+ B A R T O L O M É
Por la Gracia de DiosArzobispo de Constantinopla – Nueva Roma y el Patriarcado Ecuménico
Para Plenitud de la Iglesia
Gracia, Paz y Misericordia de nuestro Salvador nacido en Belén


“Y de súbito fue con el ángel muchedumbre de milicia celestial, que alababan a Dios, y decían: Gloria en lo más excelso a Dios, y sobre tierra paz en hombres de beneplácito” (Lucas 2.13-14)

Amados hermanos y hermanas, hijos en el Señor,


Los ángeles cantan éstas tres proclamaciones majestuosas y aún así la mayoría de la humanidad a pesar de celebrar la fiesta de la Navidad, no puede percibir el significado del himno angélico; preguntándose en vez si ¿Dios es verdaderamente glorificado el día de hoy? o si ¿en verdad Dios debiera ser glorificado? ¿en dónde se puede discernir sobre la tierra la paz anunciada?, y ¿por qué la humanidad contemporánea debiera vivir con buena voluntad?


Esto sucede porque en verdad, la mayoría de la gente no glorifica a Dios – sea mediante sus actos o su palabra. Muchos de ellos dudan la mera existencia de Dios y la presencia de Él en sus vidas. Hay muchos que también le atribuyen a Dios la responsabilidad por sus pesares u ocurrencias desafortunadas en sus vidas. Sin embargo, aquellos que reniegan contra Dios están en un profundo error, dado que el mal nunca proviene de Él. Por el contrario, la encarnación amorosa de su Hijo Divino y Verbo, junto con los eventos consecuentes de Su Crucifixión y Resurrección, remodelan a la persona humana en su belleza inicial, otorgándole la vida eterna y la paz que sobrepasa cualquier entendimiento; mientras que convierte a los seres humanos en coherederos del reino celestial. Éste acto de condescendencia divina, a pesar de abrazar la última humillación, es por sí mismo capaz de glorificar a la humanidad. A pesar que muchos no logren glorificar a Dios en sus corazones, gloria es rendida – por toda la creación y todas las cosas que toman lugar entre la humanidad – a Aquél que mora en lo altísimo. Nosotros también, entonces clamemos junto con los ángeles “Gloria a Dios en las Alturas” por la inmensidad de Sus trabajos y por la incomprensibilidad de Su amor por nosotros.


Muchos cuestionan la segunda proclamación angelical: “Y en la tierra paz”. ¿Cómo podemos hablar de paz en la tierra si casi la mitad del planeta se prepara para la guerra o actualmente se encuentra en ella? El dulce tono de la proclamación angelical con referencia a “paz en la tierra” es claramente una súplica divina que, si la gente se adhiere a la manera indicada por el Niño recién nacido, adquirirán paz interior y una coexistencia pacífica. Desgraciadamente, la mayoría de la gente es conducida por los címbalos de la guerra, ignorando el sonido de la plegaria por paz en la tierra. No nos estamos refiriendo a aquellos que apasionadamente apoyan el uso de las armas, sino especialmente a aquellos que transforman la competencia gentil en conflicto desigual, buscando la aniquilación de cualquier oposición. A éste respecto, la guerra es experimentada como realidad entre los miembros de grupos sociales rivales y partidos de toda naturaleza – sean raciales, políticos, partisanos, financieros, ideológicos, religiosos, étnicos o de cualquier otro tipo, en donde la intensa manera de pensar de sus miembros se convierte en militante en vez de pacífica. Sin embargo, esto no refuta la verdad proclamada por los Ángeles, que – a través de la Natividad de Cristo y la aceptación de sus enseñanzas – la paz verdaderamente prevalecerá sobre la tierra. Cristo vino trayendo paz, y si Su paz no prevalece en el mundo, la responsabilidad yace en aquellos que no aceptan y adoptan ésta paz; y no en Dios quien es quien la concede.


Dado que ésta es la postura de la humanidad contemporánea a la luz de la paz ofrecida por Dios, no es sorpresa que el bien raramente prevalezca entre la gente. La buena intención de Dios hacia la humanidad es segura, así como las consecuencias favorables del amor divino son en principio aparentes para todos los humanos y particularmente tangibles para todos aquellos que aceptan las proclamaciones angélicas y las practican. En contraste, para aquellos que rechazan éstas proclamaciones y se dan a la tarea de explotar y abusar de otros, las consecuencias se viven como una crisis de estrés y ansiedad, como una crisis económica y de significado, y finalmente, como una incertidumbre existencial.


Amados hermanos y hermanas, hijos en el Señor,
Todas las proclamaciones angélicas durante el nacimiento del Señor son realidades que existen y se experimentan plenamente hoy en día por aquellos que creen en Jesús Cristo como el Salvador Divino-Humano del mundo. Empecemos entonces desde éste año a vivir la Navidad de una manera agradable a Dios, el dador de todo lo bueno, para que experimentemos en nuestros corazones la paz trascendental y la buena voluntad amorosa de Dios hacia con nosotros. Rindámonos pues como seres humanos amorosos en nuestra relación con Dios y los demás, haciéndonos personas compartidas en vez de individuos egoístas. Removamos pues las máscaras que nos estrangulan y nos separan de Dios y de Su imagen humana, nuestro querido ser humano. Completemos entonces nuestro destino en semejanza de Dios practicando nuestra Fe en Él. Proclamemos pues el himno angelical a la humanidad que se encuentra sufriendo angustiosamente y que no puede descubrir la Paz y Buena Voluntad a través de los medios convencionales. La única manera de vencer la guerra y toda forma de crisis, como la financiera que invade al mundo hoy en día, es mediante nuestro Señor Jesucristo, quien nos asegura que Él es el Camino, La Verdad y La Vida. Por lo tanto, glorifiquemos a Dios en las alturas y a Jesucristo quien nos muestra su condescendencia habitando entre nosotros. Proclamemos junto con los ángeles que la Paz es accesible y que verdaderamente existe sobre la tierra y en nuestros corazones porque nos hemos reconciliado con Dios a través de Su buena voluntad que asumió la carne por Su alumbramiento en el pesebre.


Experimentemos pues la alegría de la Natividad de Jesucristo y el anticipo de todos los beneficios anunciados por la triple proclamación de los ángeles. Amén.


En el Fanar, Navidad del 2011+ Bartolomé de Constantinopla

Ferviente suplicante de todos ante Dios.





domingo, 29 de enero de 2012

Domingo de la Mujer Cananea


Este domingo escuchamos en el Evangelio de San Mateo, la hazaña de la mujer cananea (Mt 15:21-28). De éste evangelio tenemos mucho que aprender, empezando con el carácter y las virtudes de la cananea.


Para empezar, vemos como la mujer acude a Cristo, intercediendo antes que nada por la salud de su hija y no por ella misma. Esta acción pone de manifiesto la primera de las enseñanzas: el desprendimiento de la madre hacia sí misma; mismo desprendimiento ideal en todo cristiano. Esta parte del evangelio nos habla de cómo debemos nosotros también ocuparnos e involucrarnos por el bienestar de los que nos rodean, intercediendo ante Cristo mismo por ellos y no ya pidiendo y orando únicamente por nosotros mismos.

En segundo plano, se nos manifiestan las virtudes de la insistencia/paciencia: insistencia para seguir orando y solicitando la intercesión de Cristo en nuestras vidas, y paciencia para sin importar la respuesta, no desanimarse en el camino y seguir y seguir pidiendo su Divina Intercesión. Nuestra vida de lucha espiritual es muy parecida a éste par de acciones: tenemos que insistir una y otra vez en la intercesión de Dios en nuestras vidas para una verdadera conversión y asimismo, tener paciencia para saber que sólo Dios conoce la hora y el preciso momento en que obtendremos lo que en verdad necesitamos para nuestro crecimiento y que de la oración a la conversión existe un camino largo y difícil y cierto, con muchas caídas y aprendizaje doloroso de por medio. No quiere decir que por el simple hecho de pedir y de orar obtendremos aquello que solicitamos. Entonces volvemos a la oración, a insistir en ella y en nuestras peticiones y en caso de caernos, pues volvemos a levantar a pesar de las dificultades, para lo cual tendremos que ser muy, pero muy pacientes.


En ésta acción de pedir la intercesión de Dios para nuestra conversión en Jesucristo, en quien todo podemos y sin quien no veremos al Padre, se requiere otro elemento importantísimo, mismo que nos lleva a la tercera enseñanza de la cananea: la humildad. Nuestra súplica y oración debe ser en espíritu de humildad, como cuando la cananea al oír de Cristo las palabras de que "sólo vela por los hijos perdidos de Israel" y que "no es bueno quitar el pan de los hijos par dárselos a los perros" ella le contesta con sincera humildad de corazón y Fe inquebrantable que "inclusive los perritos se alimentan de las migajas que caen de la mesa de su amo". Esa es una verdadera humildad de corazón y no fariseísmos. Es así como debemos acercarnos a la oración: en humildad, con insistencia y mucha paciencia.


Otra enseñanza que se nos revela a través de éste Evangelio es el papel de la Iglesia de Cristo. Es precisamente en la figura de la cananea que vemos el rol activo de la Iglesia ante Él: pide su intercesión para curar la enfermedad de sus hijos. Recordemos entonces que la Iglesia es éste hospital de almas enfermas y que la única cura es la conversión en Cristo Jesús.